Juan Carlos Otaduy: "El Café de Rick"
Por Juan Carlos Otaduy | @lapolef1No es labor de quien suscribe la crítica cinematográfica, mucho menos analizar el clásico protagonizado por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, aunque a uno le ha venido a la memoria la celebérrima Casablanca porque la frase con que se despedían sus protagonistas en el aeropuerto bien puede servirle a la Fórmula 1 contemporánea. De un tiempo a esta parte a los aficionados al automovilismo siempre nos quedará Melbourne.
Aterrizaba el Gran Circo en las antípodas cargado de sensaciones que daban por extinta la superioridad aplastante de Red Bull e incluso postulando al título del 2012 distintos rivales dispuestos para hacer frente al monólogo de Sebastian Vettel. Sabíamos que McLaren y Mercedes aparecían convenientemente rearmadas y vista la desconfianza generada por el entorno de Maranello temíamos que de camino a las antípodas Ferrari hubiese acabado confesando sus miserias en el diván de algún afamado psicoanalista del cono sur, cuando en estas aparece la mejor versión de Lewis Hamilton para firmar una pole estratosférica.
Es el británico un hombre de contrastes adornado por las carencias y virtudes que acostumbran a alternar los grandes genios. El pasado viernes este cronista recibía la llamada de un buen amigo, incondicional de Hamilton, que abrumado por la permanente atención concitada por el jefe de filas de Ferrari reclamaba para el inglés -y por ende, para el resto de la parrilla- la cuota de protagonismo que merecen. Quién iba a decirnos que tras no pocas carreras eclipsado por su compañero de garaje Lewis iba a destaparse horas después con una actuación sobre la que incluso Alex Wurz reclamaría en su twitter personal la atención de los jóvenes pilotos para que observaran cómo el de McLaren dejaba hacer al coche, utilizando el volante tan solo para mantenerlo en los límites del asfalto mientras las leyes de la física hacían que el bólido fuese girando al transferir sus pesos entre ambos ejes. Sublime tanto la conducción de Hamilton como la interpretación de Wurz -antiguo rival en pista y hoy asesor de Williams- y enorme la satisfacción de los incondicionales celebrando la primera pole de la temporada.
El fin de semana, que en HRT veía caer el telón antes de lo previsto y en el box ferrarista iba para película de terror, continuaba cinéfilo cuando la salida de la carrera varió el reparto de papeles y Hamilton no pudo sino ceder el protagonismo a un Jenson Button que tras haberse ganado el curso pasado el favor de sus huestes ejerce con pulso firme la jefatura de filas, y en el caso de Albert Park acabaría gobernando la carrera de principio a fin. Melbourne ha vuelto a situar a McLaren en el epicentro de la Fórmula 1 , si acaso dejó de estarlo en alguna ocasión. La escuadra británica transmite saber hacer, serenidad y sosiego. Encontrarse ayer domingo en el muro con Sam Michael -el talento que tras la marcha de Pat Fry a Ferrari fue reclutado desde Williams- no puede sino garantizar profesionalidad y resultados al equipo, aspirante de peso para llevarse el Oscar del título mundial.
Mientras tanto -si Malasia no varía repentinamente el libreto- a Red Bull parece haberle llegado la hora de disputar los grandes premios tan ocupado por perseguir al líder como por incrementar la escasa ventaja que sobre Mercedes ha mostrado en carrera, porque en calificación se giran incluso las tornas. Más atrás -y sudando la gota gorda para mantener a raya a los Williams, Sauber y Lotus- aparece una Scuderia Ferrari que sin Fernando Alonso sería hoy en día una triste caricatura de sí misma, presa de sus históricas urgencias y a la que debe dejarse trabajar con la vista puesta en la evolución del coche y el relevo de un segundo piloto incapaz no ya de sumar para el equipo sino de hacer sombra alguna a su indiscutible líder.
Así pues, sabido que siempre nos quedará este circuito para disfrutar el inicio del campeonato, cabe volver la vista al guión de Casablanca -al Café de Rick- pidiendo al responsable del espectáculo aquello de "tócala otra vez, Bernie", sin ir más lejos el próximo domingo en Sepang.

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